Fisura anal

  • Definición

    Se trata de una laceración o desgarro que ocurre en el recubrimiento escamoso del canal anal, entre la piel y la línea dentada, que generalmente ocurre en la línea media posterior del ano (90%) y muy pocas veces en la línea media anterior (en mujeres hasta el 10%). Las fisuras múltiples o laterales hacen sospechar la presencia de otras enfermedades como por ejemplo la enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, tuberculosis, sida, cáncer de ano, etc. Se puede clasificar en aguda y crónica según el tiempo de evolución y las condiciones clínicas de la lesión. Las agudas llevan menos de 6 semanas de evolución, son superficiales, de bordes eritematosos, nítidos y sin fibrosis, con tejido de granulación en la base. Las crónicas llevan más de 6 semanas de síntomas, se aprecia una lesión fibrótica, con proceso de cicatrización, visto como una papila hipertrófica y/o como una hemorroide centinela (piel redundante).

  • Sintomas

    Se caracteriza por dolor intenso y urente en el momento de la defecación, que en ocasiones puede acompañarse de sangrado rutilante. El dolor se asocia al paso del bolo fecal que generalmente es duro y voluminoso, el paciente por el dolor trata de suspender la defecación lo que aumenta el estreñimiento y de esta forma hace más dura la materia fecal, siendo un círculo vicioso, aumentando y perpetuando la herida. El dolor es persistente incluso durante 2 o 3 horas posteriores a terminar la defecación. En algunas ocasiones se acompaña de sensación de ano húmedo, prurito anal y dificultad para la limpieza casi siempre relacionado a la presencia de una hemorroide externa centinela.

  • Tratamiento

    Las fisuras agudas pueden cicatrizar con manejo medico el cual consiste en iniciar una dieta rica en fibra, así como aumentar la ingesta de agua para mejorar el bolo fecal, suavizarlo y hacerlo blando, iniciar una cultura de baños de asiento con agua tibia por lo menos tres veces al día, cambiar los hábitos de limpieza, evitar la utilización de papel higiénico y en su lugar utilizar el lavado del área, no usar jabón directamente en la zona afectada y se puede asociar el uso de analgésicos simples como el acetaminofem. Se puede utilizar cremas para aplicación tópica especialmente con medicamentos que produzcan relajación del musculo del esfínter anal interno. Los antiinflamatorios tópicos no han demostrado utilidad en este caso. Cuando se trata de un fisura anal crónica se ha utilizado manejo conservador con agentes liberadores de óxido nítrico, la nitroglicerina tópica que mejora el dolor no se usa en la actualidad por el incomodo efecto secundario de producir dolor de cabeza en más del 80% de los pacientes tratados. Nifedipino tópico puede mejorar el dolor al relajar el esfínter anal interno y predispone la cicatrización. Una opción para la terapia es la aplicación de toxina botulínica intraesfinteriana con lo que se logra una disminución de la presión del esfínter. Cuando el manejo conservador no es exitoso se puede realizar una cirugía que se llama esfinterotomía lateral interna la cual puede hacerse de forma abierta o cerrada, ambas muy exitosas en la búsqueda de la cicatrización. Cada una de estas tres últimas alternativas descritas deben ser evaluadas por su cirujano tratante quien le explicara indicaciones, efectividad y efectos secundarios de cada una de ellas.

  • Complicaciones

    Las fisuras anales pueden complicarse al no cicatrizar en el tiempo y convertirse en una fibrosis del esfínter o ulceras, además se puede perpetuar con sangrado persistente con las deposiciones, lo que puede llevar a anemia. La infección de la fisura esta descrita, pero es de fácil manejo con antibióticos y ocasionalmente con un curetaje de la lesión infectada. Lo más importante de una afección que le produzca dolor anal y sangrado recurrente es descartar que no se trate de una patología maligna, que pueda no ser diagnosticada, por lo cual ante la persistencia de síntomas persistentes a cualquier edad se debe descartar alguna otra patología del colon por medio de una colonoscopia total.

  • Causas y Factores de Riesgo

    El desgarro de la mucosa del canal anal es debido en la mayoría de los casos a el paso de materia fecal dura y de gran tamaño por el canal anal de forma súbita sin la suficiente relajación del musculo del esfínter anal, sin embargo también se puede deber a una deposición diarreica acuosa abundante y en este caso la fuerza con la que se hace la defecación podría estar relacionada. En las fisuras crónicas se ha comprobado un aumento de la presión de relajación del esfínter anal lo que juega un papel importante en la perpetuación de la herida, la falta de cicatrización y los síntomas.

  • Nota

    Esta publicación pretende dar una información general y en ningún momento constituye una guía ni protocolo de manejo. Para informarse y tomar decisiones debe acudir a su médico.

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